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domingo, 26 de abril de 2009

Norman Doidge y su libro El cerebro que se cambia a sí mismo: Historias de triunfo personal en las fronteras de la neurociencia



Ya salió en español el maravilloso libro "El cerebro que se cambia a sí mismo" del psiquiatra e investigador Norman Doidge. Hace un tiempo comentamos algo sobre este libro, y lo recomendamos a los lectores de este blog. No repetiremos aquí lo mencionado al respecto.

Solo deseo reiterarles la necesidad de leer ese libro, especialmente para aquellas personas interesadas en la neurociencia, la psicología o la ciencia en general; y también para los interesados en la filosofía y la conciencia.

Este libro puede comprarse en cualquier librería digital, como por ejemplo en esta. Supongo que también estará disponible en cualquier otra buena librería.

A continuación, les dejo una serie de breves videos del Dr.Doidge:











sábado, 31 de enero de 2009

Michel Sauval, Alan Sokal, ciencia y psicoanálisis. Sobre la guerra de las ciencias o "science wars"

La página web del psicólogo y psicoanalista Michel Sauval presenta artículos muy interesantes sobre las relaciones entre la ciencia y el psicoanálisis.

Como se sabe, el psicoanálisis ha tenido mucha influencia en la Academia durante bastante tiempo, pero ha caído en descrédito en un cierto sector de la psicología (especialmente, en las escuelas o doctrinas de tendencia positivista o afines a ella); aunque irónicamente, ha sido la neurociencia actual la que parece validar (y reivindicar) algunas de las ideas básicas del psicoanálisis, mostrando que la oposición al psicoanálisis puede derivar más de prejuicios filosóficos (especialmente epistemológicos), que de la evidencia científica. Sauval analiza también algunos de estos aspectos.

De especial interés encontré el análisis crítico de Sauval del Físico (y positivista) Alan Sokal, autor del libro titulado "Imposturas intelectuales", y responsable del llamado "Affair Sokal", iniciado por una publicación en una revista de ciencias sociales de un artículo absurdo lleno de terminología científica. Con ello, Sokal pretendió desenmascarar la falta de rigor que existe en algunas revistas de ciencias sociales, especialmente aquellas afectas al posestructuralismo (llamadas erróneamente por Sokal, si ninguna matización o distinción conceptual, como "posmodernas").

En su libro, Sokal amplió su crítica, extendiéndola al relativismo epistémico y a otras tesis filosóficas contemporáneas (a las que intentó refutar) y ha documentar el abuso que algunos intelectuales hacen de la terminología científica.

Por supuesto, que tan pretenciosa empresa filosófica venga de un físico, y no de un filósofo, no es sorprendente para quien haya visto como a veces los científicos profesionales, en un alarde de arrogancia (e ignorancia), buscan pontificar en temas ajenos a su disciplina (a la que consideran "superior" al resto, y por tanto, con autoridad suficiente para "corregir" a las demás), como puede verse en la incursión del zoólogo Richard Dawkins en temas teológicos y filosóficos. (Quien esté familiarizado, aunque sea superficialmente, con la literatura filosófica relevante en estos temas reconocerá inmediatamente la gran ingenuidad y simpleza de los argumentos de estos sujetos, que confunden temas científicos con temas filosóficos con gran facilidad, precisamente porque desconocen las complejidades del tema que critican; y juzgan solo desde las anteojeras y perspectiva estrecha, pero generalizada en forma dogmática, de su disciplina científica; como quien ve el mundo solo con gafas verdes, considerando que lo "no verde" no existe, es espurio o solo es una ilusión. Las obras de estas personas casi siempre tiene un efecto persuasivo solo en los que ya están predispuestos a aceptarla, o a los que ignoran las materias criticadas y se creen fácilmente las refutaciones simplistas de caricaturas creadas por la autoridad a la que admiran, pero casi nunca produce efecto alguno a los expertos de las disciplinas criticadas, porque éstos habitualmente reconocen rápidamente las caricaturas creadas, y la irrelevancia, superficialidad, o ignorancia de la crítica formulada, en una forma análoga a cuando algunos de ustedes, lectores, reconoce fácilmente lo absurdo o ignorante de los comentarios "críticos" de alguien que opina, sin conocimiento adecuado o suficiente, en el área en la que usted es especialista).

Aunque lo anterior puede ser importante al momento de evaluar el "background" del crítico, esa importancia no debe exagerarse, ya que los argumentos (vengan de quienes vengan) deben examinarse en sí mismos, y no en relación con quien los plantee. Pero como los argumentos no surgen de la nada, ni se expresan ellos mismos, ni se interpretan solos, siempre es bueno saber también quién los plantea, desde que "perspectiva" (con qué "gafas" los enfoca) y por qué motivos (esto ofrece una visión panorámica e integral de la situación, no limitada solo a la lógica explícita del discurso, sino además extendida a las facetas no-lógicas del problema).

Yo concuerdo con el filósofo Roberto Follari sobre el hecho de que el Sokal "ha demostrado con consistencia el mal uso de conceptos de ciencia físico-natural en una cierta tendencia dentro de las ciencias sociales", pero que es absurdo pretender que "su ingenioso gesto der producir un texto trucado para filtrarlo en una revista de ciencias sociales, le alcance para afirmar tesis filosóficas generales que está por completo fuera del alcance de ese puntual y limitado recurso"

Pero aun esta conclusión debe mantenerse con reservas, ya que algunos intelectuales han examinado las fuentes que Sokal criticó, y han encontrado evidentes tergiversaciones y falsas imputaciones. Por ejemplo, el matemático y filósofo independiente Gabriel Stolzengerd ha escrito un extenso artículo titulado "A Physicist Experiments with Scholarly Discourse" donde muestra muchas de las imprecisiones, excesos y tergiversaciones de Sokal en el análisis de las fuentes que critica. Stolzenberg tiene una página dedicada al tema de Sokal y a las llamadas "Science Wars" o guerra de las ciencias.

Yo personalmente no acepto ninguna forma de relativismo acerca del conocimiento; pero estoy conciente de la existencia de arduos debates filosóficos al respecto, que no pretendo resolver con argumentos simples o caricaturas desinformadas. Muchas posiciones que uno no comparte pueden ser reformuladas en una forma que las haga más verosímiles o defendibles (reconocer esto nos hace menos dogmáticos). Por ejemplo, en el caso del relativismo, el filósofo Steven Hales ha publicado un artículo titulado "A consistent relativism" donde argumenta una formulación de esta tesis que aparentemente escapa a la mayoría de las objeciones formuladas contra el relativismo. Por lo tanto, y como ocurre muchas veces en filosofía, antes de declarar definitivamente "muerta y enterrada" una cierta tesis filosófica con la que uno está en desacuerdo (algo que a la gente dogmática les encanta mucho hacer), conviene investgar mejor y dejar el dogmatismo, el prejuicio y la arrogancia de lado. (Yo misma, que considero que algunas ideas o doctrinas filosóficas, como el marxismo, han sido sólidamente refutadas en sus fundamentos teóricos, refutación que también se ha confirmado en el fracaso de su aplicación histórica; dejo abierta la posibilidad, aunque remota o improbable a mi juicio, de que "algo" rescatable haya en ellas, o que incluso una nueva reformulación las haga más razonables y fructíferas, o al menos de interés para ciertos ámbitos o materias.)

Es por esto que quienes hayan leído el libro de Sokal, pero al tiempo busquen la verdad y necesiten leer todos los lados de la controversia para formarse una opinión lo más objetiva posible, pueden beneficiarse mucho al consultar las referencias ofrecidas en este artículo, y especialmente la página de Michel Sauval sobre el "affair Sokal".

Cada uno así tendrá elementos suficientes y pertientes para formarse una opinión personal sólida.

jueves, 15 de enero de 2009

Henry Stapp y su libro Mindful Universe: Quantum Mechanics and the Participating Observer. Estudiando la conciencia y su relación con el mundo físico



Hace poco leí el libro "Mindful Universe" del conocido experto en física cuántica y en los estudios de la conciencia Henry Stapp. Considero que de todos los libros que buscan estudiar el fenómeno de la conciencia (la mente) desde la perspectiva de la física, este es el mejor (superando con mucha diferencia otros libros que he comentado antes, como "Quantum Enigma" o "The Mystery of the Quantum World")

Por 40 años, el Dr.Stapp ha tratado de estudiar la conciencia desde un punto de vista científico y filosófico. Su punto de partida es el uso de la teoría científica más precisa conocida por el hombre actual: la mecánica cuántica. Es importante saber que esta teoría científica jamás ha sido refutada, es decir, sus predicciones se han cumplido en el 100% de los casos. Se trata por tanto de la teoría más exacta y mejor formulada que conoce el mundo científico.

Según explica el Dr.Stapp, la formulación ortodoxa de la mecánica cuántica es la llamada interpretación de Copenhaguen, la cuál fue luego extendida y formulada matemáticamente por el reconocido matemático y científico John von Newmann. Aunque existen diferentes interpretaciones de la mecánica cuántica, la desarrollada por el Dr.Stapp en su libro es la ortodoxa, es decir, aquellas que emplean diariamente los físicos experimentales en sus investigaciones.

El Dr.Stapp demuestra que esta teoría (recordemos, la más exacta que se conoce hasta la fecha) es esencialmente psico-física, porque describe la realidad en función de dos factores: 1)El factor psicológico, referido a la influencia que los agentes humanos, con sus elecciones conscientes, provocan en la realidad; y 2)El factor propiamete físico, que es aquel referido al mundo mecánico y físico donde actúa el primer factor. El primer factor (el psicológico) se describe esencialmente en términos del lenguaje psicológico y experiencial; mientras que el segundo factor se describe en términos del lenguaje matemático.

Lo más soprendente de esta formulación ortodoxa, es que ella incluye (y de hecho requiere) la intervención de agentes conscientes en la descripción de la estructura causal del mundo físico, pero a la vez muestra que esas decisiones conscientes de los agentes (ej: experimentadores humanos) no está determinada por ninguna ley de la mecánica cuántica (lo que tiene implicaciones al momento de que se analice el tema del "libre albedrío", y lo que rebate la idea mecanicista y determinista de la física newtoniana que concibe al ser humano como un autómata, cuya mente o conciencia esta total y fatalmente determinada por leyes físicas que rigen sus procesos cerebrales y neurofisiológicos).

Como señala el Dr.Stapp, la física newtoniana implica que el mundo físico está absolutamete determinado por las condiciones iniciales del universo (lo que supone que no hay lugar para el "libre albedrío" o para factores de indeterminación). Pero lo más grave, es que este paradigma mecanicista y determinista de la física newtoniana es la base de la neurociencia actual, que explica los fenómenos mentales en términos de fenómenos mecánicos (físico-químicos) cerebrales. Sin embargo, el Dr.Stapp argumenta que el cerebro es un sistema cuántico (por las razones técnicas explicadas en su libro), lo que hace necesario que su funcionamiento sea explciado en términos de la física cuántica, no de la física newtoniana (la cuál en todo caso es una aproximación falible a la mecánica cuántica)

Esto le ha permitido al Dr.Stapp desarrollar un modelo sobre la conciencia que superen el mecanicismo materialista imperante en la ciencia actual. Este modelo se explica en detalle en su libro, pero también en algunos artículos que están disponibles online, tales como "Quantum Interactive Dualism: An Alternative to Materialism", así como también su artículo "Philosophy of Mind and the Problem of Free Will in the Light of Quantum Mechanics" y más recientemente (con la co-autoría de dos neurocientíficos), el artículo "Quantum theory in neuroscience and psychology: a neurophysical model of mind/brain interaction"

Yo recomiendo este libro a las siguientes personas:

-A todos los científicos y estudiantes de ciencias

-A los filósofos y demás personas interesadas en temas de filosofía

-A los neurocientíficos, psicólogos, psiquiatras, médicos y neurólogos

-A cualquier persona que esté interesada en comprender los fundamentos de la mecánica cuántica, y en especial, cómo ella se relaciona con el fenómeno de la conciencia y la mente.

Para concluir, les dejo un video del Dr.Stapp cuando participó recientemente en un simposio con otros científicos analizando el tema de la ciencia:


domingo, 4 de enero de 2009

The Mind-Body Symposium: Simposio sobre la conciencia, el cerebro y los estudios recientes en neurociencias

En los siguientes videos, observaremos a una serie de científicos que analizan el problema de la conciencia y el cerebro, desde la perspectiva de la neurociencia no-materialista (es decir, de una concepción de la neurociencia que no asume a priori la doctrina filosófica de que el cerebro causa o produce la conciencia; sino que deja abierta otras interpretaciones filosóficas que sean coherentes con la evidencia experimental, tal como aquella que muestra que los cambios en la mente afectan visible y comprobablemente la estructura del cerebro. Aunque esta evidencia también podría acomodarse en algunas concepciones materialistas, el hecho es que presenta dificultades para la visión fisicalista de la mente que tan influyente y predominante es en la neurociencia actual).

El panel está conformado, entre otros, por el filósofo francés Elie During, los neurocientíficos Mario Beauregard y Jeffrey Schwartz, la doctora en medicina y especialista en medicina mente-cuerpo Esther Sternberg, el investigador en experiencias cercanas a la muerte Dr.Bruce Greyson y el físico cuántico Henry Stapp.

Escuchen y observen los videos (cada uno de los cuáles no pasa de 5 minutos), analicen con mente abierta pero crítica la información, y saquen sus propias conclusiones.



















jueves, 25 de diciembre de 2008

Norman Doidge, M.D. y su libro The Brain That Changes Itself. Explorando el fenómeno de la neuroplasticidad o plasticidad cerebral



Una amiga que está haciendo un doctorado en neurociencias me prestó hace poco este extraordinario libro titulado The Brain That Changes Itself, escrito por el psiquatra e investigador científico Norman Doidge. Este libro está en las listas de los mejores libros de ciencia de Amazon.com.

El libro explora especialmente el tema de la neuroplasticisdad o plasticidad cerebral, que es básicamente la propiedad que tiene el cerebro de modicar su función y hasta su estructura, lo que cuestiona el viejo concepto según el cuál el cerebro es un órgano cuya estructura permanece prácticamente inmutable a lo largo de la vida. Esta concepción "estática" del cerebro implica que los daños cerebrales y otros procesos son irreversibles; y es este concepto el que este libro desafía y muestra inadecuado a partir de diversos casos donde los daños fueron revertidos, y el cerebro mostró cambios importantes.

Que el cerebro pueda ser modificado en su estructura y función es algo que algunos neurocientíficos ya han mostrado experimentalmente (y cuyas implicaciones van más allá de la sola ciencia, puesto que esta evidencia científica claramente refuta algunas concepciones filosóficas sobre la mente y la conciencia que predominan en algunos círculos científicos actuales, los cuáles consideran a la mente como un simple epifenómeno ineficaz del cerebro)

Este libro debería ser de lectura obligatoria para todo estudioso de las neurociencias, y para los profesionales cuyo trabajo se relaciona directamente con cuestiones referidas a la mente y el cerebro (tales como psicólogos, psiquátras, neurólogos, médicos generales, etc.). También los filósofos de la mente se beneficarán muchísimo de estas investigaciones, puesto que tendrán que revisar críticamente muchas de las doctrinas filosóficas prevalecientes en la actualidad.

En mi opinión, este libro debería acompañar otro excelent libro que me gustó bastante, y que se titula "The Spiritual Brain" escrito por el neurocientífico Mario Beauregard, y la periodista Denyse O'Leary, y del cuál ya comenté algo (y recomendé) en otra ocasión.

martes, 14 de octubre de 2008

Euan Squires y su libro The Mystery of the Quantum World: examinando las implicaciones filosóficas de la mecánica cuántica



En este extraordinario libro de Euan Squires titulado "The Mystery of the Quantum World", el autor explica de una forma muy sencilla, comprensible para cualquier lector, los fundamentos de la mecánica cuántica.

Pero más importante que eso, y que constituye la médula del libro, es el examen y discusión de las implicaciones filosóficas que supone la evidencia experimental obtenida por la mecánica cuántica.

Nuestro sentido común nos dice que existe una realidad externa al observador, y que no depende de éste para su existencia. En filosofía, esta concepción se conoce como "realismo". (hay muchas doctrinas realistas, no una sola; pero todas comparten la noción de que la realidad existe con independencia del observador) Pues bien, parte de la evidencia de la mecánica cuántica pareciera refutar esta concepción, ya que algunos experimentos ponen de manifiesto que el tipo de observación crea una determinada realidad que se presenta en la experimentación.

Para todos los efectos prácticos, es razonable asumir que la realidad es independiente del observador; esto es lo que constatamos día a día, y lo que nos enseña el sentido común. Pero a un nivel cuántico (referido al mundo de las partículas sub-atómicas y los cuanta de energía), la cuestión no es tan simple. La evidencia sugiere fuertemente que la función de la observación en la experimentación cuántica es creativa y causal respecto de la realidad cuántica (la cuál, en última instancia, constituye el bloque de construcción de la realidad macro que observamos día a día ya que esta última no es más que la misma realidad cuántica vista desde la perspectiva fenomenológica del ser humano, quien solo puede captar directamente, mediante sus sentidos, los objetos macrofísicos).

Es importante comprender que la realidad macrofísica (la de los objetos que observamos en nuestro día a día) posee unas propiedades y características de la que carecen los objetos microfíciso (ej: un electrón). Pero algunos han argumentado que estas propiedades no son intrínsecas a los objetos macrofísicos, sino que son propiedades conceptuales fenomenológicas (es decir, que aparecen como fenómenos ante el observador humano) pero que no tienen existencia real y esencial (al margen de su apariencia). Este es un asunto arduo en filosofía, que no abordaremos en este momento; pero que debe tenerse en cuenta a la hora de leer este libro.

El autor del libro examina algunas de las interpretaciones que se han dado sobre la evidencia de la mecánica cuántica, y formula algunos argumentos dirigidos a sustentar el realismo, haciéndolo coherente con la evidencia (otros físicos han señalado interpretaciones diferentes, que incluyen un abandono del realismo como concepción filosófica). Personalmente encuentro los argumentos de Squires bastante buenos; de hecho, yo misma me considero "realista" (aunque admito los problemas que esta posición puede tener, en especial de cara a los interesantes planteamientos de algunas doctrinas filosóficas)

Los físicos no son muy dados a discutir las implicaciones filosóficas de la mecánica cuántica; como científicos, se han limitado a constatar los hechos experimentales, sin especular más allá. De allí que la literatura seria que explora estas implicaciones no sea tan abundante o conocida.

Por otro lado, también existen personas sin un conocimiento adecuado de la física, que han usado a la mecánica cuántica (o lo que malinterpretan de ella) para apoyar sus particulares cosmovisiones o ideologías. Por lo no cualquier literatura al respecto es confiable.

Pienso que este libro es uno de lectura obligada para cualquier persona interesada en conocer más la naturaleza de la realidad, fundamentada en los avances de la física y mecánica cuántica (que es la teoría científica más exitosa y exacta que posee el ser humano en la actualidad, ya que ninguna de sus predicciones ha sido refutada).

Reflexionar sobre esta evidencia nos llevará a considerar diversas posturas filosóficas, sin necesidad de que seamos filósofos profesionales o expertos en filosofía. Simplemente, esta evidencia científica de la mecánica cuántica nos confronta con muchas de las preguntas que el ser humano siempre se ha hecho (tales como ¿Qué papel juego en el mundo? ¿Qué es la realidad?), y que cualquier persona reflexiva se plantea ocasionalmente.

Por ello, este libro no debería faltar en la biblioteca de ningún zetético.

domingo, 21 de septiembre de 2008

Mario Beauregard y su libro The Spiritual Brain: A Neuroscientist's case for the existence of the soul. Una nueva visión de la neurociencia



Acabo de leer el excelente libro del Dr.Mario Beauregard, PhD, neurocientífico e investigador de la Universidad de Montreal; y de la periodista canadiense Denyse O'Leary; titulado "The Spiritual Brain: A neuroscientist's case for the existence of the soul". El libro es una introducción a lo que podríamos llamar neurociencia no materialista.

En este libro, los autores presentan evidencia neurocientífica que muestra que la consciencia es diferente del cerebro; y que no es creada por él. La evidencia científica presentada, y su interpretación, confirma la idea que tenemos (casi) todos nosotros de que somos diferentes de nuestro cerebro, aunque dependamos de él en muchas funciones. Esta última idea, que intuitivamente tenemos casi todos, es rechazada por la mayor parte de los neurocientíficos actuales, quienes sostienen la idea materialista según la cual la consciencia no es más que una función del cerebro (o más exactamente, de procesos cerebrales). Esta última visión (que, es, repito, la dominante en el mundo científico actual) también parece implicar la inexistencia de la libertad de elección, la cuál sería solo una ilusión del cerebro. Como señala este neurocientífico (cuya opinión refleja la de la mayoría de sus colegas): "el cerebro se activa cuando va a tomar una decisión mucho antes de que el individuo tenga consciencia de esa toma de decisión. Con otras palabras, existe una actividad inconsciente cerebral previa a la consciencia de la decisión, lo que implica que ésta es consecuencia y no causa de la actividad cerebral"

En otras palabras, nuestra decisión es consecuencia de una actividad cerebral previa e inconsciente, que no elegimos; lo que es tanto como decir que no elegimos nuestras propias decisiones, sino que ellas son determinadas por una actividad cerebral inconsciente. Ante esta visión determinista y aniquiladora de la libertad, cabría preguntar: Cuando usted lee un libro, ¿no elige racional y conscientemente qué argumentos son correctos y cuáles no? ¿No sopesa el valor e importancia de la información que está examinando? Porque si admitimos que usted no hace esa elección racionalmente (que supone la consciencia en el ejercicio de la propia razón) sino que ésta es realizada por un proceso cerebral previo e inconsciente que usted no elige, difícilmente podamos alabarle por ser racional, o reprocharle por ser irracional; ya que en ambos casos, el mérito solo puede atribuirse a un mecanismo cerebral inconsciente, que determinó una u otra postura antes de que usted "eligiera". Según esta visión, usted no es dueño de sí (pero finge serlo) ni de sus decisiones; estas son tomadas antes de que usted "crea" que las tomó...

Pero esta visión ortodoxa materialista de la neurociencia actual no solo tiene implicaciones sobre el libre albedrío (y por ende, sobre la ética), sino además implica la imposibilidad de que la consciencia sobreviva a la muerte física, por lo que no puede explicar las llamadas experiencias cercanas a la muerte, excepto como alucinaciones de un cerebro que está muriendo. O sea, no solamente usted no tiene libre albedrío, sino además está destinado fatalmente a la extinción permanente después fallecer; y cualquier evidencia en contra es solo producto de una alucinación... o de un fraude pseudo-científico (da igual si usted elige estar de acuerdo o no con esto; recuerde que cualquier opinión que usted elija no la determinó conscientemente usted, sino un mecanismo cerebral previo e inconsciente que crea en usted la "ilusión" de elegir su opinión libremente...)

Todas estas visiones ortodoxas-materialistas de la neurociencia actual son retadas por las evidencias científicas presentadas en el libro del Dr.Beauregard.

Diversos filósofos, pensadores y autores han argumentado que la evidencia de la neurociencia no es incompatible con la idea de que la consciencia sea una sustancia independiente del cerebro (aunque interactúe con él, de forma análoga a como una señal de TV interactúe con un televisor, sin que ello signifique que el televisor produzca la señal). Pero una cosa es demostrar esa compatibilidad, y otra cosa es ofrecer evidencias positivas que apunten a que esa posibilidad es un hecho real.

Precisamente esto último es lo que hace el libro de Beauregard: mostrar evidencia científica que confirma la idea de que la consciencia es diferente del cerebro, y que no es generada por él. Los autores también desarrollan una investigación que vincula las llamadas experiencias místicas con el cerebro.

Durante algún tiempo, se habló mucho de la hipótesis conocida como "Punto de Dios", según la cuál las experiencias místicas se situaban en el lóbulo temporal, según parecía revelarlo los estudios con pacientes epilépticos. Sin embargo, y como se explica en este artículo, la investigación científica del Dr.Beaurgerard muestra que el "punto de Dios" no existe en el cerebro; ya que al experimentarse una experiencia mística, todo el cerebro se ve involucrado en dicha experiencia, no "un solo punto".

Hay que tomar en cuenta, para evitar malentendidos, que este libro no es religioso; no busca demostrar la existencia de ninguna divinidad, ni confirmar la verdad de alguna religión. Su propósito y contenido es otro: presentar abundante evidencia científica que confirma la hipótesis de que la consciencia/mente es diferente del cerebro, y no es generada por él (aunque interactúe recírprocamente con él). El libro tampoco es filosófico, aunque se refiera incidentalmente a las posiciones filosóficas sobre la consciencia/mente y su relación con el cuerpo.

Es importante aclarar esto, ya que quien esté buscando argumentos filosóficos para apoyar o rechazar una determinada creencia, difícilmente lo encontrará aquí. El libro ofrece evidencias científicas, que pueden servir como base para apoyar y recharzar ciertas ideas filosóficas sobre la relación entre la consciencia y el cerebro (en particular, apoya la idea de que la consciencia es diferente del cerebro; y rechaza la idea de que el cerebro y la mente son la misma cosa, o que el cerebro genera la mente).

Desde un punto de vista filosófico, casi toda posición es discutible. Casi ninguna posición filosófica es perfecta, e inmune a la crítica, o a la reevaluación. Ello no significa que las especulaciones filosóficas sean inútiles; solo que ellas deben complementarse con las evidencias científicas. Este equilibrio es lo que permite que podamos sostener posiciones razonables sobre los diversos problemas, en especial cuando son controversiales o reflejan una diferencia profunda acerca del mundo (cosmovisión).

Como ya lo señalé en otro post, la idea de que la consciencia es diferente del cerebro, pero que interactúa con él tiene diversos problemas filosóficos serios. El principal problema es ¿cómo una sustancia inmaterial (la consciencia) puede actuar sobre algo material (cerebro)? ¿Cómo se interconectan?.

Esta pregunta sobre el "cómo" es importante, pero no creo que deba usarse como objeción definitiva de una tesis, porque no sabiendo "cómo" se produce algo, podemos aceptar la existencia de ese algo si alguna evidencia apunta a ello (tal como ocurre con las remisiones espontáneas del cáncer, cuyo "cómo" se desconoce; pero que muy pocos niegan ya que la evidencia muestra que el fenómeno existe, aunque sea infrecuente).

Pero estos problemas también lo tienen las doctrinas que defienden la idea de que la consciencia y el cerebro son lo mismo, o que la primera es generada por el segundo. Por eso existen varias doctrinas materialistas, muchas de ellas incompatibles en varios aspectos importantes, que intentan dar respuesta a este problema.

De allí que la evidencia científica presentada en el libro del Dr.Beauregard pueda ofrecer alguna salida a todo este rompecabezas, al menos para saber cuál puede ser la tesis correcta y más consistente con el conjunto de la evidencia, a pesar de los problemas filosóficos que esa tesis pueda tener.

Una entrevista con el Dr.Beauregard puede leerse aquí. Una larga reseña sobre este libro puede leerse en esta página.

Este libro no debería faltar en la biblioteca de un zetético, o de cualquier otro buscador de la verdad que quiera conocer una nueva interpretación de la neurociencia contemporánea y tener más elementos para la reflexión y el análisis.